¿Qué fue de aquella niña alta, por la cual renuncié a muchas cosas para que ella no estubiera sola y a la que jamás guardé ningun rencor por meter en mi vida a alguien que yo no queria?
- Que encontró el amor y desapareció.
¿Qué fue de aquella "rubia" a la que sequé tantas lágrimas cuando su corazón estaba totalmente roto?
-Que encontró un nuevo amor y desapareció.
¿Qué fué de aquella chica dulce que me sacó tantos dias de la cama para que pasara el dia con ella y de esta forma no sentirse sola tras una traición anunciada?
-Que él volvió a ella y desapareció.
¿Qué fue de mi rey y mi reina, cuyos caminos desembocaron en el mio?
-Que unieron sus manos y desaparecieron.
Y claro, ¿qué fue de mi cuando necesite que alguien secara mis lágrimas, calmara mi soledad, escuchara mi llanto, me hiciera compañia, me prestara un hombro... una oreja...?
jueves 1 de octubre de 2009
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4 comentarios:
Pues no sé.
Siempre pasan cosas así.
Las personas son eso, personas.
Yo tb me he encontrado en situaciones así, pero lo resuelvo tranquilamente en intentar no tener que contar con nadie cuando estoy mal.
Pero, de todas formas, siempre hay una persona en mi vida q nunca me falla, esté soltera, casada o separada.siempre tenemos a alguien.
ps. cómo sigues?
Seguro que siempre existe un hombro hermano, acompañante, que vaya a secar tus lagrimas.
Un Abrazo
Que aparecí yo ;)
A lo mejor hay personas a tu alrededor dispuestas a brindarte esa compañía, esos consejos que no seguirás o simplemente para escucharte. A lo mejor no nos vés.
Ánimo.
ANIMO!!!
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